La importancia del Proyecto de Fibra Óptica Austral

Recientemente se dio a conocer la noticia de la adjudicación del consorcio de Empresa Comunicación y Telefonía Rural CTR y Huawei Marine del trazado marítimo del proyecto fibra óptica austral (que conectará desde Puerto Montt a Puerto Williams) y a la firma Conectividad Austral la parte terrestre de Magallanes (que conectará Puerto Natales, Punta Arenas, Porvenir hasta Timaukel en Tierra del Fuego) quedando desiertos los trazados terrestres de Puerto Montt – Palena y Caleta Tortel – Coyhaique.

Una vez aprobada la licitación por Contraloría, las empresas tendrán un período de 26 meses para el despliegue de la infraestructura de fibra óptica que dotará con conectividad a esta zona austral del país, lo que permitirá en los hechos conseguir el objetivo del proyecto y es que unirá con una carretera digital la ciudad más austral del mundo (Puerto Williams) y la región de Magallanes con el resto del país al unirse con Puerto Montt, logrando concretar el anhelo de tener una red de fibra óptica desde Arica a Puerto Williams por territorio nacional.

La importancia y trascendencia de esta obra no es menor, por lo inédito de este gran proyecto.

Por un lado de forma excepcional, por primera vez el Estado de Chile invierte una gran suma de dinero en financiar un proyecto de telecomunicaciones (logramos conseguir el financiamiento de U$100 millones), lo que refuerza la tesis de la necesidad de que la Política Pública debe asociarse con un trabajo público-privado en beneficio de todos los chilenos, no importando el lugar geográfico en el que se encuentre.

Paralelamente, por primera vez se financia por el Gobierno un proyecto de infraestructura de telecomunicaciones (fibra óptica) con características de neutralidad, con nodos abiertos y que incluya posibilidad que tránsito de datos prioritarios para futuras políticas públicas. Los únicos recursos que se dispusieron por medio del Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones anteriormente se orientaban al servicio, lo que significaba que un privado sea dueño de sus redes, sin intervención del Estado, teniendo como responsabilidad sólo ofrecer acceso en forma comercial.

Finalmente este proyecto robustece la Política Pública que iniciamos del Plan Nacional de Infraestructura, que significa mayor injerencia en proyectos a distinto nivel en el país para generar redes de alta velocidad disponible para todos los actores. Una natural continuidad de este tipo de Plan es la integración de Chile hacia Asia Pacífico con el pre-proyecto de Fibra óptica tranoceánica que firmamos con el Gobierno de China.

 

Llegaron a existir incluso, los menos, que pensaron que un proyecto como éste era inviable, tanto porque no íbamos a conseguir los recursos, porque Contraloría no aprobaría las bases de este nuevo modelo de licitación de infraestructura y otros que se alegraron y llamaron fracaso a la primera licitación.

Eso me demuestra que NO ENTIENDEN de políticas públicas, de trabajo público-privado, de la confianza y liderazgo que debe demostrar el Gobierno en impulsar proyectos de esta envergadura…

Como Subsecretario de Telecomunicaciones desde marzo de 2014 hasta octubre 2016, me tocó junto a un equipo de profesionales y técnicos de la Subtel, planificar, diseñar, conseguirnos los recursos, elaborar las bases y licitar para que este gran proyecto se pudiera concretar. La tarea no fue fácil y tuvimos el respaldo directo de autoridades locales, regionales, ministeriales y de la misma Presidenta Bachelet.

Su desarrollo no estuvo exento de complejidades. Desde la absurda idea de que un proyecto como éste podía afectar la libre competencia, desde el escepticismo de financiar un proyecto que sólo en teoría beneficia a un 6% de la población (que son los habitantes de Puerto Montt al sur) – desconociendo con ello el concepto de soberanía e independencia de telecomunicaciones que debe tener el país; inicial rechazo porque las regiones beneficiadas no generaban el tráfico de datos que justificaran el proyecto – lo que demostraba su falta de visión al no considerar el aspecto geopolítico, territorial, espacial y funcional de la zona austral del país; la duda respecto a cómo se podía desarrollar una zona extrema en explotación de recursos naturales – cuando hoy con la tecnología ya se están generando proyecto de embergadura mundial como centro de investigación antártico, centro de exploración de espacio y rastreo de satélites, fortalecimiento de explotación de proyectos de petróleo y gas natural, posibilidad de interconectar con telemedicina de punta al tener conectados con fibra óptica los hospitales de Puerto Natales, Punta Arenas, Porvenir y Puerto Williams; pasando incluso por la aberrante idea de algunos de sustituir la conectividad de fibra óptica con servicio satelital para abaratar costos – cuando olvidaban que la conectividad no es sólo con sentido residencial, sino que beneficiará a proyectos de defensa nacional, seguridad, centros astronómicos, datacenter de nivel mundial, desarrollo científico, educacional, fortalecimiento turístico, etc.

Llegaron a existir incluso, los menos, que pensaron que un proyecto como éste era inviable, tanto porque no íbamos a conseguir los recursos, porque Contraloría no aprobaría las bases de este nuevo modelo de licitación de infraestructura y otros que se alegraron y llamaron fracaso a la primera licitación. Eso me demuestra que NO ENTIENDEN de políticas públicas, de trabajo público-privado, de la confianza y liderazgo que debe demostrar el Gobierno en impulsar proyectos de esta envergadura y del gran trabajo previo que hubo para que esta segunda licitación, que mantuvo los recursos públicos (personalmente logré que Hacienda mantuviera los dineros y que el Congreso aprobara la ley de presupuestos en este sentido antes de salir del Gobierno), y que hizo cambios menores que no significaron modificar el sentido del proyecto en Contraloría, tuvo como resultado el éxito parcial en las adjudicaciones mencionadas.

El Gobierno a mencionado la necesidad de volver a licitar por los 2 troncales terrestres faltantes. Esto demuestra la razón que teníamos y estoy seguro que la industria de telecomunicaciones, que carecía de experiencia en participar en licitaciones de este tamaño, sentido y orientación, se sumará y lograremos concretar el sueño que tuve al ingresar al Gobierno, y es la de darle sentido ciudadano a las telecomunicaciones, con una visión de futuro, que excediera los 4 años de esta administración y dejar un legado y sello inconfundible para el país.

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